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Manejo de Pérdida, Dolor y Trauma

La pena es una emoción poderosa, dolorosa y agotadora. Por lo tanto, a veces parece más fácil evitar confrontar estos sentimientos. Sin embargo, este enfoque no es una solución viable a largo plazo. El dolor ignorado puede manifestarse más tarde como una enfermedad física o emocional. Trabajar a través del dolor y permitirte expresar tus sentimientos ayudará a sanar.

El “trabajo de duelo” incluye las etapas que un doliente debe completar antes de reanudar la vida diaria. Estos procesos incluyen separarse de la persona que murió, reajustarse a un mundo sin  él/ella y formar nuevas relaciones. Para separarse de la persona que murió, una persona debe encontrar otra forma de redirigir la energía emocional que se otorgo a ese ser querido. Esto no significa que la persona fallecida no fue amada o debería ser olvidada, sino que el doliente necesita recurrir a los demás para obtener satisfacción emocional. Es posible que los roles, la identidad y las habilidades del doliente deban cambiar para reajustarse a vivir en un mundo sin la persona que murió.

La aflicción es extremadamente agotadora, tanto física como emocional. El dolor que uno siente no es solo por la persona que murió, sino también por los deseos y planes no cumplidos con la persona. La muerte a menudo recuerda a las personas las pérdidas o separaciones pasadas. El duelo puede describirse como que tiene las siguientes tres fases:

– El impulso de traer de vuelta a la persona que murió.
– Desorganización y tristeza
– Reorganización
– La depresión comparte características comunes con el dolor, pero puede asumir completamente la forma en que piensas y sientes.

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